El derecho a tener una nacionalidad (2-37)

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¿Qué ocurre cuando un niño no posee una nacionalidad?

Sin dudas, esta pregunta está íntimamente ligada al episodio y al documento relacionado con el derecho al nombre, que será necesario consultar para obtener una información lo más completa posible (haga clic sobre las palabras para acceder al mismo).

Como hemos visto, todo comienza con el registro del nacimiento y con los derechos que están relacionados con esta existencia legal. En su vida cotidiana, los niños apátridas pueden estar privados de educación, de cuidados, de formación y más tarde, en la edad adulta, incluso de trabajo, porque el país en el cual viven no los reconoce como parte de sus residentes.

Algunos niños también son privados de nacionalidad porque sus padres son originarios de países diferentes, cuyas respectivas legislaciones de transmisión no pueden armonizarse.

¡En algunos países, también ocurre que se prohíbe a los apátridas poseer bienes o incluso casarse!

A la luz de estos inaceptables ejemplos, se toma conciencia de la importancia crucial de poseer una nacionalidad en este mundo del siglo XXI.

  Estar privado de nacionalidad, es estar privado de un derecho fundamental

¿Cómo modificar esta situación ?

Como siempre, en primer lugar aplicando de manera concreta y global la Convención Internacional de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, en especial los artículos 7 y 8. Los países, en los cuales se constatan estas situaciones, son signatarios de este tratado y, por lo tanto, dichas situaciones deberían haber sido legalmente reglamentadas desde hace mucho tiempo.

El organismo de la ONU a cargo de los apátridas es el Alto Comisionado para los Refugiados, que trabajó sobre este documento en colaboración con otras organizaciones, como el Alto Comisionado para los Derechos del Hombre y UNICEF.

En el pasado, se firmaron muchas convenciones específicas para los apátridas, como la Convención sobre el estatuto de los apátridas (1954) y la Convención para reducir los casos de apatridia (1961).

Felizmente, la situación de millones de personas pudo regularizarse en el pasado, pero no lo olvidemos jamás: ¡los hechos pasados no prejuzgan el futuro y no impiden que millones de seres humanos tengan una nacionalidad!

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Los artículos 7 y 8 de la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño tratan sobre la identidad. Se tienen en cuenta numerosos aspectos, como el origen de un niño, su nombre, su familia, su idioma, su pertenencia étnica, etc.; cada uno de ellos merecen por sí mismos una reflexión y un documento específicos.

¿Qué dice la Convención sobre la identidad del niño?

Artículo 7: Nombre y nacionalidad

El derecho a un nombre desde el nacimiento y el derecho a una nacionalidad.

Artículo 8: Protección de la identidad

La obligación del Estado de proteger y, llegado el caso, de restablecer los aspectos fundamentales de la identidad de un niño (nombre, nacionalidad, relaciones familiares).
La nacionalidad es una parte integrante de la identidad de cada ser humano; entonces, ¿por qué existen millones de personas que están privadas de nacionalidad? ¿Cuáles son las causas? ¿Cuáles son las consecuencias? Para poder responder de manera concreta, tratemos de comprender cuál es la situación de alguien que no tiene nacionalidad. En primer lugar, ¿cómo se lo llama?

Es un apátrida, es decir una persona a la cual ningún país reconoce como uno de sus residentes.

 La nacionalidad es una parte esencial de la identidad

La pérdida de la nacionalidad, o la falta de ésta, puede ser explicada por varias razones, entre las que se encuentra la guerra: como triste ejemplo, los conflictos armados sobre el suelo africano que desplazan a millones de personas e impiden notablemente los registros de estado civil y, por ende, el registro de nacimientos y la obtención de una nacionalidad.

Las conmociones geopolíticas, como la disolución de la ex URSS, constituyen otra verdadera causa. Al dividirse en varios países, este imperio creó muchos apátridas, porque no eran más soviéticos; el país ya no existía, y los nuevos estados no los reconocían como parte de sus residentes. Este fenómeno se produjo igualmente con el fin de la ex Yugoslavia.

Otras situaciones, en apariencia menos dramáticas, pueden producir los mismos efectos para sus víctimas, como el nomadismo. Tradicionalmente, los pueblos que vivían desplazándose sobre inmensos territorios que cubrían varios estados sin poseer la nacionalidad de ninguno de ellos. Durante siglos esta situación no les causó dificultades, pero en el mundo moderno que tiene exigencias de seguridad y de control, y en el cual este modo de vida se ha hecho mucho más difícil, estas personas, de hecho, se encuentran excluidas, ya que no pueden atravesar las fronteras sin documentos de identidad.